La casa Arrui es un proyecto en el que llevamos trabajando desde el año 2004.
La vivienda se encuentra situada en una urbanización caracterizada por su topografía acusada, gran presencia de vegetación, en la sierra inmediata a Córdoba, desde donde se puede enmarcar una vista paisajística, casi aérea de la ciudad.
La principal reflexión es la de favorecer estas condiciones y hacer de la casa un captador/mirador, una lente cóncava hacia el paisaje lejano y cercano, que a su vez se encaja de una manera plástica entre las curvas de nivel, creando plataformas y relaciones espaciales singulares, tanto internas como en el propio entorno inmediato del edificio.
La forma de la parcela, la fachada, sus límites, y sus condiciones urbanísticas de alineación, se entienden como casuales y condiciones desprovistas de argumentos para el proyecto.
El solar, se encontraba dentro de un plan parcial todavía por desarrollar, respondiendo a lo que se puede entender como “afueras” del pueblo. Estas zonas de crecimiento en los límites de las poblaciones terminan por ser un producto de la repetición incesante y cansina de un mismo tipo de vivienda unifamiliar adosada, que agota hasta el horizonte las posibles bolsas de suelo que encuentra a su paso.
El resultado es un paisaje tan inhóspito como desarraigado del territorio y de las preexistencias, provocando una fisura entre lo consolidado y singular de la población (En nuestro caso Villafranca), y las nuevas zonas residenciales repetidas cual modelo universal de municipio en municipio.
Dada esta situación del solar en el extrarradio, la principal preocupación es la de realizar un edificio de contexto. Simplemente por intentar responder a una casuística que nos esforzamos por entender como única y propia del paisaje que nos rodea.
El paraje de la Ermita, las fábricas cercanas, la proximidad de la autovía N-IV, la disposición y la forma del solar, determinadas por el plan parcial, el bulevar proyectado y la necesidad de una tipología de vivienda donde los espacios de circulación también pueden ser protagonistas.
Estas son premisas suficientes y necesarias para poder realizar un proyecto de un edificio y no de una yuxtaposición de “casitas” sin pretensión de ser concluida y cuya finalidad es la de colmatar un suelo limitado por una acera.
En cuanto a la estructura interna del proyecto, se deduce de su vocación de filtrar y encaminar los recorridos que trascurren desde lo público a lo privado.
La opción que se propone en los “suburbios” creados a base de viviendas unifamiliares adosadas, es una sucesión de puertas unifamiliares, de carácter doméstico, que desembocan directamente al entorno público.
Esta disposición de las entradas directas en fachada, relega el espacio central de las manzanas a ser una compartimentación de patios traseros y almacenes individuales sin posibilidad de aprovechamiento como espacio comunitario.
Por el contrario, aprovechando la necesidad de plantear recorridos comunes correspondientes al carácter de edificio, en el proyecto se pretenden realizar una serie de grados de privacidad desde la calle hasta la vivienda, que vienen a ser plasmados en los distintos “patios” que componen el vacío central de la manzana. Por lo tanto, se utiliza este espacio común como lo que es; un lugar de intercambio para el vecindario pero de carácter privado si se observa desde la calle.
En cuanto al planteamiento de las viviendas, se trata de estudiar un tipo en dos plantas con acceso desde el sótano que responda tanto a las necesidades del ocupante como a cuestiones relativas a la economía de la construcción. Por otro lado se remata el proyecto en los laterales más cortos, y a su vez más concurridos. De esta forma no presenta una finalización “dramática” en la producción de un tipo, sino una fachada con todas sus características. Es por esta razón que se cambia de tipología y se ofrecen cuatro viviendas de carácter plurifamiliar con locales comerciales en planta baja, así como los accesos comunitarios al edificio.
A pesar de la topografía, se ha tratado de evitar los “escalonamientos” de la fachada, para que la edificación aparezca como un volumen único, y no como la suma de varias “casitas”
José Carlos Rico y Jorge Roa.Colaboradores:Antonio J. Robles Ramírez
Miguel Rico León
Álvaro CarniceroMiguel Ángel Morales Andrés
Fernando Osuna Pérez
Francisco Puntas
Aparejadores
Javier Lozano Santos
Javier Rodríguez Moscoso
José Antonio Romero López
Consultora de Diseño y Comunicación
Maite Nieto Villa
"Los temas de cuentas"Gema Rico CórdobaHan colaborado:Juan D. Gómez Laguna
Salud Torres Dorado
Antonio Pareja Manso
Jorge García Cherino
Antonio García Martínez
Carlos Ruiz Marín
Adela Pérez Galvín
Yaiza Sánchez Liria
Juan Carlos Giraldo Fonseca